
Ausente es ya tu recuerdo, hiriente la huella que marcaste en mi faz con aquel beso de despedida, mutante la pena recargada sobre mi confundida mente, pero eterno será el dolor desgarrante que aferrado a mi alma consume mi vida.
espacio abierto para vaciar el costal de penas, temores, dudas, desconformidades y porque no, alegrias de esta vida.
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