miércoles, 17 de enero de 2007

PIEDAD...


Porque niegas destino ser tu él culpable de comprimir mi miserable existencia con su presencia, porque tú imponente tiempo bloqueas toda escapatoria mía y me atrapas entre tus abrazos opresores de dolor, ofreciéndome la amargura de conocerle. Porque no podéis vida mía conseguir la libertad requerida para manejar a aquel ruin huésped llamado corazón ni conseguís sosegar mi pena ni doblegar mi ardida alma.
Como puede un ser tan frágil aguantar tal flagelo constante que va dejando a su paso rastro en carne viva de mi dolor, como tolerar su continua humillación a mis sentimientos y recibir de él nada mas que un NUNCA FUE.

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