
Como cuesta, cuanto sufres y cuanto miedo sientes ante la idea de enamorarte de nuevo tras un pasado de dolor. Temes fallar o que te fallen una vez más, para variar.
La duda se a convertido ya en tu sombra y la desconfianza recorre tus venas envenenando cada parte de tu ser, las huellas del dolor cicatrizadas en tu alma laten nuevamente, el frío de la traición consumada en el pasado hiela tu razón y el sudor colmado de inseguridad ahoga cada poro de tu piel.
No quieres pensar ni sentir pues temes volver a sufrir; le tienes tanto miedo al dolor; el llanto se han tornado en brasas que te marcan la faz cada vez que brotan y tu corazón ya ha adoptado la forma de un rompecabezas por tanto golpe.
Temes volver a darle alas al sentir pues las caídas pasadas ya han deformado las plumas de la ilusión y la brisa de los sueños se ha tornado densa y brumosa.
No quieres fracasar, mucho menos lastimar a esa nueva persona, pues sientes que el temor podrá mas y que esta vez la razón te derrocará,sufres al pensar que a través de los días has encadenado a los gestos de la ternura y de la dulzura por temor a que ellos sufran nuevamente y terminen abandonándote.
Te has acostumbrado tanto a ser tú, tu propia fortaleza ante los obstáculos de la vida que temes pensar que esa nueva persona pueda llegar a convertirse en tu pilar.
Le huyes al pasado, el presente te abruma y el futuro te es incierto, cuesta, cuesta tanto que te invaden las preguntas, pero tardan en llegar las respuestas, si esque llegan.
Te agobia verlo a los ojos y verte en ellos, por primera vez te encuentras en unos ojos; te agobia extraviarte en sus brazos y ser rescatada por un beso, cuando tantas veces ese abrazo fue lejano y ese beso nunca llegó; te agobia que un susurro nuble tu razón y estremezca tu cuerpo, siendo antes aquel susurro borrado por el ruido de la indiferencia; cuesta creer frases, gestos, risas, murmullos, caricias y besos, es decir cuesta dejarse querer pues tu alma ya fue flagelada por mucho tiempo y tu corazón aun llora.
La duda se a convertido ya en tu sombra y la desconfianza recorre tus venas envenenando cada parte de tu ser, las huellas del dolor cicatrizadas en tu alma laten nuevamente, el frío de la traición consumada en el pasado hiela tu razón y el sudor colmado de inseguridad ahoga cada poro de tu piel.
No quieres pensar ni sentir pues temes volver a sufrir; le tienes tanto miedo al dolor; el llanto se han tornado en brasas que te marcan la faz cada vez que brotan y tu corazón ya ha adoptado la forma de un rompecabezas por tanto golpe.
Temes volver a darle alas al sentir pues las caídas pasadas ya han deformado las plumas de la ilusión y la brisa de los sueños se ha tornado densa y brumosa.
No quieres fracasar, mucho menos lastimar a esa nueva persona, pues sientes que el temor podrá mas y que esta vez la razón te derrocará,sufres al pensar que a través de los días has encadenado a los gestos de la ternura y de la dulzura por temor a que ellos sufran nuevamente y terminen abandonándote.
Te has acostumbrado tanto a ser tú, tu propia fortaleza ante los obstáculos de la vida que temes pensar que esa nueva persona pueda llegar a convertirse en tu pilar.
Le huyes al pasado, el presente te abruma y el futuro te es incierto, cuesta, cuesta tanto que te invaden las preguntas, pero tardan en llegar las respuestas, si esque llegan.
Te agobia verlo a los ojos y verte en ellos, por primera vez te encuentras en unos ojos; te agobia extraviarte en sus brazos y ser rescatada por un beso, cuando tantas veces ese abrazo fue lejano y ese beso nunca llegó; te agobia que un susurro nuble tu razón y estremezca tu cuerpo, siendo antes aquel susurro borrado por el ruido de la indiferencia; cuesta creer frases, gestos, risas, murmullos, caricias y besos, es decir cuesta dejarse querer pues tu alma ya fue flagelada por mucho tiempo y tu corazón aun llora.
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