
Sentada cual alma errante, contemplo reflejada ante mí el corte de una faz llena de confusión, restriego mis ojos buscando desvanecer las ideas, pero el nudo en mi mente elaborado por los años no cede.
Despliego mis labios buscando así dar fuga a mi grito desesperado, pero aquel compás forjado nota a nota por mis versos, ha ensordecido mis oídos
Rozo las palmas de mis desgastadas manos buscando la silueta de mi cuerpo, pero al parecer el caudaloso río de la edad ha enmohecido mi tiempo; un retoño de cabello cae sobre mi mejilla dejando al descubierto que la tinta de mi pasado se ha caducado tomando un matiz blancuzco y pobre.
Transcurrirán las horas y permaneceré sentada aquí, tras las mil noches capturadas en una perdida mirada, buscando respuestas y negando que mi destino se asemeja al de un reloj de arena, que grano a grano va consumiendo su vida.
Despliego mis labios buscando así dar fuga a mi grito desesperado, pero aquel compás forjado nota a nota por mis versos, ha ensordecido mis oídos
Rozo las palmas de mis desgastadas manos buscando la silueta de mi cuerpo, pero al parecer el caudaloso río de la edad ha enmohecido mi tiempo; un retoño de cabello cae sobre mi mejilla dejando al descubierto que la tinta de mi pasado se ha caducado tomando un matiz blancuzco y pobre.
Transcurrirán las horas y permaneceré sentada aquí, tras las mil noches capturadas en una perdida mirada, buscando respuestas y negando que mi destino se asemeja al de un reloj de arena, que grano a grano va consumiendo su vida.
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